México.- Muy de cerca andaba Julio César Chávez del cuerpo de quien consideró un padre para él,
José Sulaimán, en uno de los momentos más emotivos durante el funeral del
eterno presidente del Consejo Mundial de Boxeo.

Chávez, que se
sabía el consentido de Don José, aseguró que sin el apoyo del titular del CMB,
nunca hubiera hecho realidad el reto de llenar el Estadio Azteca, como lo hizo
el 20 de febrero de 1993, cuando ante 132 mil personas, noqueó a Greg Haugen en
cinco asaltos.

“Sin él no se
hubiera hecho realidad esa pelea, fue gracias a él, creyó en mí, y rompimos
todos los récords de asistencia a una pelea de boxeo, es un gran recuerdo que
nos quedó a ambos, es algo que guardaré por siempre”, señaló JC Chávez a
su llegada a la Capilla Cote D’Azur del Panteón Francés.

El legendario
campeón sonorense advirtió que Sulaimán fue como un padre para él, y que sin
ninguna necesidad, siempre le apoyó y se mantuvo al tanto, sobre todo cuando
tenía problemas de adicciones, situación que los unió mucho más, incluso, hasta
el final de la vida de don José.

“Era un padre
para mí, tuve la satisfacción de estar con él en las buenas y en las malas.

Lo vi cuando estaba
en coma, tuve la satisfacción de despertarlo. Le hablé y abrió los ojos, me reconoció. Fue una alegría muy buena
para toda la familia, porque no había despertado con nadie y conmigo despertó.

“Fui a la
siguiente semana y despertó, estaba bien, platiqué con él. Estaba bien, pero lo
operaron de nuevo y se complicó todo y no pudo aguantar el dolor. Nos deja un
legado muy grande, sobre todo para el boxeo mexicano, porque le dio muchas
oportunidades a muchos peleadores”, expresó.

Julio César dio
crédito a tres cosas que sucedieron en la vida gracias a José Sulaimán: el
poderse convertir en campeón del mundo cuando nadie creía en él, el salir de
sus adicciones y finalmente brindarle la oportunidad a su hijo Julio Jr. de ser
campeón mundial.

“Creyó en mí,
me dio la oportunidad cuando nadie me conocía y no lo defraudé, tuve su apoyo,
siempre estuvo al pendiente de mí, fue el primero que me llevó a una clínica de
rehabilitación y gracias a Dios sigo limpio, se preocupaba por mí sin tener
ninguna necesidad, por eso siempre representará mucho en mi vida, porque además
ayudó a mis hijos, a Julio César le dio la oportunidad de ser Campeón del Mundo
y no la desaprovechó”, agradeció.

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