Mérida.- Un suceso raro, contra los cánones del boxeo organizado se registró la tarde-noche de ayer en esta capital al ser presentada una función de boxeo formal entre púgiles profesionales, sin caretas, sin implementos de entrenamiento….y sin Comisión de Box de Mérida.
El evento ocurrió ayer en la arena de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), paradojicamente, justo a una semana de la gran función presentada por A&T en la que Junior Granados se agenció el cetro estatal de peso mosca en ese mismo inmueble.
Los protagonistas de al menos una de las peleas fueron Omar “El Panaderito” Ek y el progreseño Josué “Coreano” Matú que, según se infiere por las imágenes que conseguimos, empataron al serles levantados los brazos por el experimentado réferi internacional Freddy Ríos.
Al enterarnos de esa función en Mérida, que no fue anunciada, ni presentada ante la CBM, preguntamos al “Coreano” Matú, quien nos dijo que fue una
función con ” peleas profesionales particulares”, término raro que despertó nuestra curiosidad doblemente al añadir el propio pundonoroso porteño, lo siguiente tras serle consultado si hubo jueces y comisión: síííí.
Sobre este asunto, el presidente de la CBM, Santiago Basto Mejía, bajo cuya jurisdicción está cualquier sitio que pertenezca al municipio de Mérida, negó estar enterado del asunto.
Sorprendido, el galeno reconoció ignorar la función o haber recibido solicitudes para ello, por lo que a diferencia de como lo dice Matú, ninguno de los miembros de su comisión participó en ese evento.
Ante ello, en su próxima sesión la CBM tomará cartas en el asunto y decidirá qué medidas tomar y cómo deslindar responsabilidades ante esta nueva “variedad” del boxeo que, ciertamente, no lo es tanto y de una u otra manera había ocurrido por años, de forma subrepticia y no de una tan evidente, manifiesta o, podría decirse, descarada, al grado de que circule en las redes sociales así no más.
Un sitio en el que solían haber estas peleas clandestinas, pero sin ring, y con guantes acolchonados (de varias onzas), era una cantina del sur de la ciudad, propiedad del padre de dos boxeadores de los 90´s, donde el peso gallo tabasqueño Néstor “Chino” López peleaba con cierta regularidad.

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