Mérida.- La noticia de la muerte de Roberto “Musulungo” Herrera impactó en toda la familia beisbolística latinoamericana que en un raro contradictorio, simultáneo impulso lamentó su muerte y sonrió al recordar su folclórica existencia que lo llevó a ser un ícono de la pelota moderna cubana y de toda la región.

No es un secreto que algunos de los mejores años como pelotero activo de este hombre de casi dos metros de estatura transcurrieron en Mérida, donde se ganó primero, el cariño, y luego, el reconocimiento de su afición al béisbol, por las magníficas cuentas que entregó en las cuatro campañas que integró el equipo.

Fue quizás el ícono más importante de esa segunda época de los Leones de Yucatán en la Liga Mexicana de Béisbol (LMB), pues encabezó al equipo en jonrones en tres de sus cuatro campañas.

CASI 500 JUEGOS, LÍDER JONRONERO Y POR ENCIMA DE .300

En total, jugó, en esos cuatro torneos, 490 partidos, con mil 403 veces al bat, anotó 141 carreras, bateó 426 hits, 62 de ellos dobles, cuatro triples, 40 jonrones, 268 carreras producidas, con 276 bases por bolas y 231 ponches.  Su porcentaje fue de .303.

De esas cuatro temporadas, en tres bateó holgadamente por encima de los .300 (.312 en 1970; .318 en 1971 y .327 en 1972) y en la última (1973), bateó para .254, lo que hizo que sus números generales bajasen notablemente.

SÓLO FALTÓ LA MONROE

Llegado a los Leones en 1970, año del regreso de la franquicia a la LMB, con todo y una fastuosa inauguración a la que asistieron, ni más ni menos que el “Yankee Clipper” Joe Dimaggio y el alto comisionado de las Ligas Mayores Bowie Kuhn, el “Musulungo” transmitía su extrovertida manera de ser al campo…y de qué manera.

SE PUSO “XUX”

Cuentan los que lo vieron, que en una ocasión, al recibir una base por bola intencional en el parque Carta Clara, el pítcher contrario (su nombre se ha perdido en la bruma del tiempo) le lanzó la tercera o cuarta pelota, confiado en que el moreno se iría cómodo a la inicial, pero no.

Sucede que al quedar el lanzamiento más o menos a su alcance, el “Musulungo” fue por él y sorprendiendo a todo mundo, le sonó a la pelota con toda la fuerza de su enorme humanidad y sus alrededor de 100 kilos de peso, para mandarla lejos, lejísimos, más allá de las bardas del desaparecido parque de Chuminópolis.

En esa temporada de 1970, el 21 de abril, el cubano se lució con ganas en el inicio de su concurso con los Leones al llegar a la ciudad de Torreón, para jugar con el Unión Laguna.

Ese día, bateó su cuarto jonrón en tres juegos al hilo en el último de la serie, contra el equipo de “La Comarca”.

Fue, como señalamos líneas atrás, líder de jonrones en tres de sus cuatro temporadas con los Leones.

En 1971, encabezó a los melenudos con ocho bambinazos, empatado con Arturo “Camarón” Álvarez.

Luego, en 1972, él solo con 11 jonrones, y en 1973, con 10.

El “Musulungo”, nacido en La Habana en 1936, fue, en su momento y en épocas posteriores,  uno de los personajes más populares en “el Rey de los Deportes” en México.

Entre 1965 y 1975 participó en 10 campañas en la LMB, la mayoría de ellas con los Leones.

Sus primeras dos temporadas fueron con Reynosa y la última con Coahuila (Sabinas-Monclova), así como dos campañas con Puebla y otra con Tampico.

Su bateo de por vida en esa decena de años en la LMB fue de .313, magnífico, en especial para un cátcher.

COMO UMPIRE

Al concluir el “Musulungo” su carrera como pelotero activo, incursionó en el umpireo.

Fungir como árbitro en el béisbol es tarea ingrata y nada fácil. De entrada, hay “adversarios naturales” como los jugadores y directivos de ambos equipos, a los aficionados y frecuentemente a los representantes de los medios de información.

El “Musulungo”, con gran conocimiento de las reglas y del béisbol en sí, con personalidad, voz, dicen, estentórea y mucho carácter, logró hacerse de un nombre en la pelota Latinoamericana como umpire, principalmente en Venezuela, donde vivió muchos años.

De hecho, su faceta como umpire eclipsó a lo hecho como pelotero, que no fue poca cosa.

DEL CARTA CLARA A TULIPANES Y EL JAGUAR, PELOTERO BOHEMIO

En Yucatán, fue conocido por sus habilidades en el terreno de juego, y por las que le sobraban en las pistas de baile de centros nocturnos como Tulipanes, Yanaluum, El Jaguar, a donde llegaba con sus pantalones acampanados, de cintura ajustada sin sostén para cinturón, camisas floridas, abiertas en el pecho, con cadenas…¡¡y una gran voz!!

Súbita y frecuentemente, el cubano se subía al estrado y le “arrebataba” el micrófono al cantante en turno, para entonar las canciones de moda, principalmente tropicales y luego, lo acompañaba poniéndose en cuclillas con los “bongós” (timbales) del conjunto, o los suyos propios que, según los que lo vieron, llevaba al parque Carta Clara y tocaba antes de cada juego en el dugout melenudo.

Así fue el “Musulungo” Herrera. Que Descanse en Paz.

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