Mérida.- El gran jardinero sonorense Raymundo “Battling” Torres falleció esta noche aquí víctima de un accidente de tránsito que concluyó con la existencia del más grande emblema ofensivo en la historia moderna de la pelota yucateca y, por supuesto, de los Leones de Yucatán.

De acuerdo con nuestras fuentes que nos permitieron ser el primer medio deportivo en informar sobre este lamentabilísimo suceso, Torres murió en un muy grave accidente en el tramo de San Antonio Tehuitz – Tepich Carrillo, donde una camioneta Ranger color blanco con matrícula YP-34-173 invadió el carril contrario y se dio de lleno contra una van habilitada como taxi con matrícula 30-47-YSB el cual era conducida por José Cal alias “el Choche”, originario de la población de Tecoh.

En el accidente perdió la vida uno de los tripulantes de la Ranger (Ray Torres), quien falleció al instante. Dos personas más viajaban en la camioneta, mismos que al ver lo sucedido salieron de la unidad y se dieron a la fuga dejando abandonado el cadáver del desafortunado ex pelotero y actual director de Promoción Deportiva del Instituto del Deporte del Estado de Yucatán. En tanto, el taxi quedó destrozado y en el viajaban 16 personas incluyendo el chofer quien al igual que los 15 pasajeros fueron trasladados al hospital O` Horán de esta capital, en donde cada uno fue ingresado por las lesiones sufridas. Por su lado, policías del municipio de la población de Tecoh entraron al quite, ya que la policía de Acanceh se negó a apoyar dejando el asunto a la Secretaría estatal de Seguridad Pública (SSP), mismos que se apoyaron con bomberos, y paramédicos quienes llegaron al lugar apoyar a sus colegas. No hubo nada que hacer por el gran sonorense, originario de San José de Moradillas, Sonora, quien se hizo profeta en tierra yucateca, a partir de su llegada a estas tierras en el año de 1984, procedente de los Diablos Rojos del México a los que él ayudó a barrer en cuatro juegos para llevar a Yucatán el 19 de agosto de ese mismo año a ganar su segundo cetro del béisbol mexicano ante los Indios de Ciudad Juárez a los que derrotaron en seis partidos. Por cierto, Ray dio el primero de los tres jonrones en esa velada dominical para prender el ambiente que estaba frío por una lluvia que no cesó en todo el juego. Al día siguiente, el gran periodista y editor de deportes del Diario de Yucatán, Ing. Gaspar Augusto López Poveda publicó una fotografía en la que dedicó la ovación de la noche no a un juegador, sino a todo el público que, mojado, resistió los embates de Chaac para ver a sus Leones coronarse. Raymundo Torres Ruiz, quien creemos ha sido el deportista nacido en otro estado más querido y venerado en Yucatán, al grado de que los fans de los pueblos le llevaban pavos y panuchos al parque Kukulcán, sobre todo en la década de los 80´s, se ganó a leñazo puro primero el respeto y luego el cariño perpetuo del noble pueblo yucateco que lo tenía en un pedestal como si fuera uno de los suyos, que de hecho, lo fue. Su retiro se dio en la dirigencia de Gustavo Ricalde Durán (quepd), quien lo había traído de vuelta a los Leones luego de que salió del equipo hacia los Piratas de Campeche en el año de 1990. Ese último partido de Ray Torres se dio contra los Rieleros de Aguascalientes y fue inolvidable, porque los Leones pusieron una camisola enorme, con su número, (el 18) y, para despedirse, pegó un jonrón de los suyos (panorámico) que casi salió del parque semejando el jonrón que diera Robert Redford en la película “El Mejor” en la década de los 80´s alcanzando la altura de las luminarias del parque de la “Serpiente Emplumada”, donde construyó su leyenda que antecedió al mito que hoy inició. El cañonero sonorense, quien fue el mejor jardinero central de la Liga Mexicana de Béisbol en la década de los 80´s tras una elección, trabajaba como titular de Promoción del Instituto del Deporte del Estado de Yucatán (IDEY) desde el año de 2007 cuando la entonces gobernadora, Ivonne Ortega Pacheco avaló su ingreso a esa dependencia comandada entonces por el profreseño Porfirio Trejo Zozaya. A Ray le sobreviven su esposa, una hija y un varón que ya entrenaba en las sucursales de los Diablos, tratando de seguir los pasos de su inolvidable y legendario padre. También tendrá de deudos a dos millones de yucatecos que lo estimaron e idolatraron y en cuyos corazones vivirá a partir de este funesto 27 de octubre de 012 ¡¡¡quepd queridísimo Ray Torres!!!.

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