Mérida.- Iván “Sonrics” Ramírez descendió esta tarde a su última morada, luego de una estancia en sus dos últimas casas: aquella en la que creció y en la que se hizo boxeador.

Acompañado por unas 250 personas que lo vitorearon y le lloraron, el más prometedor y carismático púgil yucateco del presente siglo fue sepultado en una fosa del panteón Xoclán.

Ese cementero, es el mismo donde descansan púgiles destacados como Lupe Madera y Santiago Méndez, así como otros guerreros del deporte que más lauros le ha dado a Yucatán.

El cuerpo del “Sonrics” llegó a esa necrópolis luego de un recorrido que inició alrededor de las 15:30 horas en su casa aa unos metros de la Fuente Maya y que hizo una escala de unos minutos en el “Balookas Gym”, donde se preparó para los que quizás fueron los momentos más alegres de su corta existencia.

El gimnasio que su manejador y “hermano mayor” Abraham Falcón empleó para darle una nueva etapa de su breve vida, acaso la mejor, le abrió sus puertas por última vez, para recibirlo…y para despedirlo.

Al reanudar el cortejo, a paso lento, seguido de dos camiones llenos de gente, y decenas de automóviles, el vehículo mortuorio, que hizo las veces de carroza, llegó al panteón de Xoclán el mismo que en su momento recibiera a Raúl Solís, a Lupe Madera, a Santiago Méndez y más recientemente, apenas unas semanas atrás, a Vladimir “Suicida” Ravell.

El ritual siguió con los primeros llantos, algunos de ellos alaridos y las infaltables notas de la más recordada composición del genio de Dolores Hidalgo, Guanajuato, José Alfredo Jiménez: “El Rey”.

A unos centímetros de la fosa, el cuerpo fue objeto de su última porra, igual a las cientos que quien fuera su dueño escuchara en la Arena de la CTM de Mérida, o de Progreso, en la Unidad Víctor Cervera Pacheco, en el Polifórum Zamná y en la Arena Polifuncional.

“Siquitibum a la bimbom bao, siquiti bum a la bimbom bao, a la bio, a la bao, a la bimbom bao, “Sonrics”, “Sonrics”, ra, ra, ra”, exclamó el multicéfalo antes del depósito del cuerpo en la bóveda ante un panorama que no es necesario describir, ni escribir.

“El Sonrics”, ya sin su sonrisa yace, así, a unos metros de donde Su Santidad, ahora San Juan Pablo II dio su bendición a más de un millón de personas el 11 de agosto de 1993, menos de un año antes de que él naciera.

Ojalá que algo de esa bendición permanezca en el ambiente y ayude al alma de este muchacho a encontrar el consuelo que no pudo hallar en esta vida de la que huyó. Dios lo bendiga.

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