Por Jorge anto Alcocer publicado en el Diario Por Esto

Mérida- Hace apenas un mes, cuando Luis Carlos Rivera aún manejaba el equipo, los Leones se encontraban en el quinto puesto del standing general, apenas sobre .500 y si acaso con aspiraciones para colarse a la disputa del juego del comodín.

Ahora, el panorama luce muy diferente: los rugidores están bien fincados en la tercera posición, con más posibilidades de subir al segundo puesto que de descender al cuarto, con una afición entusiasta y esperanzada, y un equipo en el que se respira un aire muy distinto.

BIEN CON GERÓNIMO GIL

Los Leones bajo el mando de Gerónimo Gil han ganado 17 de 26 desafíos y únicamente perdieron el liderato de la segunda vuelta por unos pocos días, pero manteniendo, lo que es mucho más importante, el tercer sitio, con lo que se evitaría la posibilidad del juego de todo o nada, que en estos momentos aún está latente.

De hecho, el número mágico para asegurar esa posición es siete, es decir, cualquier combinación que sume esa cifra entre victorias melenudas y derrotas de sus más cercanos perseguidores, los Tigres de Quintana Roo, dará a los nuestros el pase directo a los play offs.

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Con ello, el cuerpo técnico puede, con relativa tranquilidad, concentrarse en esas instancias, elaborando un plan de juego pensado exclusivamente en el siguiente compromiso que, todo parece indicar, sería contra los Guerreros de Oaxaca.

Faltan nueve partidos por disputarse, de no ocurrir una catástrofe, el viernes o sábado deberá haberse logrado ese primer objetivo.

Y vaya que es importante lograrlo. En las últimas semanas, a pesar de los buenos resultados, también han aparecido situaciones preocupantes en la cueva.

Desde que Gerónimo Gil tomó el mando ha establecido casi como una obligación la costumbre del “domingo de banca”, es decir, dar descanso a algunos titulares en el día previo al viaje.

Poner en práctica este uso cuando estamos a unos pocos días del final de la temporada sólo puede significar que el equipo está aquejado por un agotamiento importante y generalizado.

Algunos peloteros ya han dado claras muestras de los anterior: “Pepón” y Jonathan Jones estuvieron fuera de la alineación durante varios partidos por dolencias leves pero constantes.

A su vez, Yoanner Negrín pasó por un notorio bache en las dos últimas semanas, aunque regresó a su nivel espléndido en su última salida; José Samayoa pasa por esa crisis, con dos derrotas consecutivas en las que explotó muy temprano.

Es posible que ese agotamiento también haya sido factor –maximizado por las ausencias de Juárez y Jones- del “slump” que reseñamos la semana pasada…

Lo anterior nos lleva a dos reflexiones: el agotamiento generalizado sólo puede ser consecuencia de una insuficiente preparación física, y ello, si bien recae directamente en los especialistas a cargo de dicho tema, al final es responsabilidad del manager.

Ello aumenta la percepción de fracaso de la gestión de Luis Carlos Rivera, quien era el mandamás durante la pre-temporada.

Además, convierte en urgente la necesidad de asegurar rápidamente la calificación a play offs para así darle a los titulares, abridores y taponeros el tiempo necesario para su recuperación, y poder estar en las mejores condiciones para aspirar al campeonato del Sur y, por ende, para competir por el título de la Liga.

Este martes, Negrín tendrá una tremenda prueba, al escalar el montículo del estadio “Hermanos Serdán”, uno de los parques de pelota más difíciles para el pitcheo.

Será el inicio de una serie muy importante para los nuestros, pero de vida o muerte para unos Pericos que, en el marco de una pésima segunda vuelta, se han derrumbado en las dos últimas semanas y están hoy muy cerca de quedar eliminados de toda posibilidad.

Concluido el compromiso en la capital poblana, los Leones visitarán a los Bravos, club que ya para entonces estará fuera de competencia –basta una derrota suya o una victoria poblana para que se concrete su eliminación—, pero que seguramente querrán despedir la temporada de un modo digno frente a su afición.

Paradójicamente, el manager de los guanajuatenses, que podría dar dolores de cabeza a los selváticos es, ni más ni menos, que el multicitado Luis Carlos Rivera… ¿les apretará la cuña?

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