Mérida.- Hoy, 30 años después, no podemos dejar de recordar al evento deportivo que marcó a toda una generación y partió aguas en la historia del balompié universal al ser el vientre que gestó el nacimiento, no al fútbol, pero sí a la perpetuidad del más controvertido, criticado, cuestionado, pero también querido, amado, idolatrado y, eso sí, por sus fans y sus críticos, admirado jugador de fútbol en la historia.

Pero México 1986 o México 86, como bien se le quiera llamar o recordar, no fue solo la genialidad, la picardía, el esfuerzo del aquel “barrilete cósmico” como el igualmente genial comunicador argentino Víctor Hugo Morales terminó de inmortalizar a Diego Armando Maradona en su por siempre recordada naracción del segundo gol del “pibe” a Inglatrerra aquel domingo 22 de junio de 1986.

El Mundial, del que hoy se cumplen tres decenios fue una catarsis para el deporte más popular del planeta y para un país entonces en plena recuperación de la más grande tragedia natural de su historia y de una crisis económica igual o peor que la que se sigue viviendo 30 años después.

México 1986, a diferencia de México 1970, significó el nacimiento del jugador que marcaría la época por venir y no la despedida triunfal en la cima, mas no en el ocaso del genio ejemplar personificado 16 años antes por Edson Arantes,  o sea, “Pelé”.

La segunda competencia mundial de fútbol en el país marcó el surgimiento de estrellas que lo serían por muchos años más y de otras que brillaron solo en ese torneo, pero cuya luz prevalece aún en el firmamento de la historia.

Nombres como los del español Emilio Butragueño le dieron viabilidad por algunos años más al fútbol de su país y otros como el del danés Preben Elkjaer Larsen resuenan hasta ahora, al menos en la mente de los que tuvimos el privilgio de verlos jugar.

También los de gente como el campeón goleador del certamen, el inglés Gary Lineker, el delantero paraguayo Julio César Romero “Romerito” que ocasionó, quizás el silencio más sepulcral en la historia del Azteca, al quitarle un triunfo a México con un cabezazo en el segundo juego del torneo, o el también guaraní César Zavala que era capaz de ponchar balones con tan solo ejecutar tiros libres de larga distancia o bien, Manuel negrete y su tijera perpetua en el “Día del Padre” ante Bulgaria.

Fueron 30 días de efervescencia futbolera, en la que surgieron o se hicieron famosos personajes o circunstancias, como la ahora no por muchos recordada Mar Castro, pero a la que si llamamos “Chiquitibum” causará que se le pare ….la respiración por un momento.

Asimismo, la ola que con su colorido barrió las gradas de todos los estadios y que fue bien aprovechada mercadológicamente en esos días por un refresco de cola, y la moda de los vídeos de los equipos a los que los “forzaron” a entrarle a la onda de MTV (el primer canal de vídeos musicales de la historia) cantando distintas canciones.

Ya sea “el equipo tricolor” de México o “México Mi Amor” de Alemania, o “Vive la France”, sentaron precedente de que los futbolistas ya no tenían que lucir solo en las canchas, sino en la farándula, como, en efecto, terminó sucediendo.

Hoy, 30 años después, Península Deportiva recuerda una vez más con cariño a uno de los tres eventos cumbre en la hitoria de México, y al más emblemático para aquellos nacidos en la década de los 70´s y al inicio de la de los 80´s.

Gracias México 86

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